ALGUNAS EXPLICACIONES PRELIMINARES

por Horacio Velmont

[email protected]



La doctrina del Karma es probablemente uno de las cuestiones más difíciles de comprender en razón de la confusión que existe sobre ella. A fines del año pasado (2013) se hizo una sesión mediúmnica para aclarar el tema en el que participó Daniel Asamuya como interlocutor y Denyse Gómez como canalizadora, habiéndose convocado a su Yo Superior.

Considero de importancia analizar algunos aspectos de esta sesión basándome no solo en mis conocimientos, sino también en mis experiencias. Desde ya que si existiera alguna discrepancia entre lo que yo digo y lo expresado en la sesión, debe tomarse como válido lo manifestado en esta última.





En principio debe comprenderse que, siendo la ley del Karma la ley de causa-efecto o de acción-reacción, todos nuestros actos –incluso nuestras omisiones– generan un efecto. En este sentido, por lo tanto, todo es Karma, ya que no se concibe un acto o una omisión que no acarreen algún efecto.

Sentado esto, el quid es determinar cuál es el efecto o las consecuencias de nuestras acciones o de nuestras omisiones.





Para que se entienda, una acción sería ayudar a alguien que lo necesita y una omisión sería no prestarle esa ayuda. Esto está claro.



¿Cuál sería el efecto de nuestras acciones? Siempre se ha dicho que el universo es un espejo que nos devuelve todo lo que hagamos u omitamos, o incluso pensemos. Esto significa que si hacemos el Bien el espejo nos devolverá el Bien y si hacemos el Mal nos devolverá el Mal. Si bien esta devolución no hay que tomarla literalmente, lo expresamos así para dar la idea de que siempre el universo nos devuelve de alguna manera lo que enviamos.

Es importante tener en cuenta la expresión “de alguna manera”, porque de lo contrario llegaríamos al absurdo de creer que si matamos un pájaro de un piedrazo, más tarde habrá un pájaro que nos mate de un piedrazo a nosotros. Exagero el ejemplo para que se comprenda mejor lo que quiero significar.



Ahora bién, uno podría preguntarse cuál sería entonces el karma por matar un mosquito, o una cucaracha o cualquier animal, y ni qué hablar de matar un semejante.

La respuesta es que no hay una sola respuesta, ya que las situaciones pueden variar al infinito, pues no es lo mismo matar un mosquito que nos molesta y no nos deja dormir que matarlo absolutamente sin necesidad y por el puro gusto de matarlo. La intencionalidad cuenta.



También hay que poner sobre el tapete que a mayor conciencia de la “víctima”, llamémole así, mayor será nuestra responsabilidad. Exagerando el ejemplo, no es lo mismo matar un mosquito que matar un ser humano. Obviamente, no es lo mismo matar un ser humano por el placer de matarlo que hacerlo para defendernos.

Asimismo hay que tener en cuenta cuál es nuestra propia conciencia al cometer un acto (o al omitirlo, por supuesto) –me estoy refiriendo, desde ya, a los actos u omisiones negativos– porque a mayor conciencia, mayor responsabilidad.

En virtud de ser cienciólogo y haber aprendido en Dianética y Cienciología la existencia de la mente reactiva y de los engramas, no puedo dejar de agregar esta explicación que considero importante.



Los engramas no solo nos son implantados, sino que también nos los implantan los actos hostiles que cometemos. Un grado del Puente de Cienciología es precisamente el de los actos hostiles. La liberación de la carga que conllevan produce uno de los más grandes alivios logrados por la tecnología diseñada por L. Ronald Hubbard.





Quienes crean que los actos hostiles que cometen no les traerá ninguna consecuencia se sorprenderían de cómo el aparato llamado “E-Metro” (abreviatura de Electropsicómetro) los registra puntualmente (la aguja del cuadrante marca la carga respectiva).





Un antecedente de este grado es la confesión de los pecados que hacen los fieles, por ejemplo de la Iglesia Católica. Dicha confesión, es decir, el reconocimiento de que se ha hecho un daño, produce un considerable alivio.

¿Por qué traigo a colación los engramas y los actos hostiles? Por la sencilla razón de que ese “espejo” del que hablamos recién nos devuelve como un “regalo” un implante de carga ante nuestros actos hostiles.



Y voy a dar un ejemplo concreto: cuando era un pibe mis padres me habían comprado un rifle de aire comprimido, y en cierta ocasión apunté a un pajarito y lo maté. Yo fui el primer sorprendido porque la distancia lo hacía casi imposible. Desde ya que me apené e incluso lo enterramos con mis amigos con todos los honores. Cosas de chicos, que le dicen.

Pues bien, pasó el tiempo y un día estaba practicando Meditación Transcendental y de pronto surgió en mi mente el recuerdo del pajarito que maté. La congoja fue mayúscula y me duró mucho tiempo.

En esa época no sabía nada de mente reactiva, engramas y actos hostiles. Pero después supe lo que había sucedido: la muerte del pajarito me había implantado carga engrámica en la mente reactiva. Era la “devolución” que me hacía el “espejo” de mi acto hostil.



Antes de dejar paso a la sesión mediúmnica mencionada quiero dejar esta reflexión: si la muerte de un pajarito, incluso realizada más por ignorancia o despiste que por cualquier otra cosa, me generó tamaña carga y angustia, ¿qué carga y angustia no provocarán los actos hostiles que incluyen muerte o sufrimiento de seres humanos?

KARMA O LEY DE CAUSA-EFECTO

(Sesión Aclaratoria realizada en el 2013)

Interlocutor: Daniel Asamuya

Canalizadora: Denyse Gómez

Entidad invocada: Daisy-El, Yo Superior de la canalizadora

INTERLOCUTOR: El tema que queríamos tratar es sobre el karma. Hay muchas interpretaciones diferentes sobre el mismo. La idea de la sesión es poder explicarlo bien, explicar las bases sobre las cuales funciona el karma.

DAISY-EL: Bueno, voy a empezar tratando de aclarar algunas cosas porque no es sencillo hablar de una ley universal aislándola de todas las demás existentes. Porque las leyes no funcionan de una manera independiente. Todas las leyes universales funcionan de manera correlacionada con otras leyes; así que muy probablemente mencionaremos otras leyes mientras explicamos un poco el mecanismo de lo que entendemos por Ley del Karma, que es la que se traduciría como Ley de Causa-Efecto. En el mundo físico es la misma ley de Acción-Reacción. De hecho la palabra “Karma” en sí, tiene su origen relacionado con la palabra acción, no puede haber karma sin acción.

INTERLOCUTOR: Entonces todo es karma…

DAISY-EL: Claro, todo lo que hacemos o incluso aquello que dejamos de hacer también genera karma porque genera una reacción, un resultado de esa acción o esa inacción. También explican quienes hablan de esta ley que por eso se aconseja desde el punto de vista espiritual más actuar que dejar de actuar. Porque cuando se actúa se está fijando la voluntad y sea de manera consciente o no más vale equivocarse al actuar que el ser negligentes en la no acción. Sea de cualquier manera siempre se va a generar un resultado segundo a segundo, momento a momento, con cada pensamiento, emoción y el resultado de la acción que nosotros provoquemos en nuestra vida será causa a su vez de otros resultados.

Es importante aclarar también qué No Es Karma, porque esta palabra se ha confundido en este mundo de la información “Nueva Era”, de muchas sendas espiritualistas o incluso seudoesotéricas, que han utilizado de una manera indiscriminada el término karma y finalmente se ha comprendido e interpretado de una manera negativa. Se ha entendido que el karma es una especie de castigo, lo cual no es cierto; se ha creído que el karma se limita a una “lección a aprender”, un aprendizaje solamente y no es simplemente eso. Si estamos hablando de que es el resultado de una acción hay que entender esto en un sentido más amplio, no se trata solamente de aprender, porque si estamos hablando de aprendizaje estamos hablando del dolor, del sufrimiento que puede causar una circunstancia que viene de una acción negativa que nosotros ejecutemos. Así que solo se reduciría al karma negativo. Pero existe el karma positivo y el karma negativo, por lo tanto es importante entender esta polaridad, porque por ley de polaridad existen ambas posibilidades.

INTERLOCUTOR: ¿Y no se supone que todo es positivo?

DAISY-EL: Cuando se mira de manera trascendente, espiritual, sí. Cuando vemos que se debe tomar todo sufrimiento y todo dolor como…

INTERLOCUTOR: Más terrenal diríamos…

DAISY-EL: …como momentos de consciencia, como momentos de detenernos y mirar que fue aquello que generamos para que se dieran estas situaciones que nos causan dolor en el momento presente, sí. Cuando se toma lo negativo como positivo, como aprendizaje, sí. Evidentemente se trata de algo positivo.

Pero lo que yo estoy tratando de transmitir es que es importante que veamos también la otra cara, que es más natural en el ser humano la de generar acción positiva. Natural en un estado de perfección obviamente, de elevación plena espiritual; porque en este mundo de la superficie, al estar todo más caótico, al haberse generado una inversión en el concepto del bien… haberse dado posibilidad a la existencia del mal, aunque siga siendo una ilusión, está presente el karma negativo y se ha vuelto algo concreto y real a través de la vivencia del dolor. Una inversión de lo natural que sería lo positivo.

En ese sentido tenemos que entender que no es lo correcto, no es lo que corresponde vivir. De hecho cuando nosotros tenemos un resultado negativo de una situación es porque realmente estamos desviados del sendero, del Destino –llamado en Dharma en la antigüa cultura Hindú-, del camino correcto de acción que debemos ejecutar para nuestra vida. O sea algo que no debía haberse hecho se hizo. Una decisión que no debía haberse tomado se tomó. Una situación que se llevó a cabo no debió tomarse. Eso es lo que sucede. Porque estamos en un estado de poca consciencia, de adormilamiento espiritual, de incongruencia y desintegración espiritual. No estamos conectados debidamente con nuestra parte espiritual, con lo que somos, y por lo tanto estamos presa del error permanentemente. Permanentemente cometemos actos que están fuera de lo natural, de lo que no debiera ser y por eso se genera lo que llamamos el karma negativo.

Pero realmente el karma sería el resultado natural de los hechos que nosotros vamos creando, gestando, a lo largo de nuestro andar. ¿Por qué hago estas aclaraciones? Porque es importante que hagamos a un lado la idea de seguir pensando que karma es aquello que nos merecemos por lo malo que hemos hecho porque este es un concepto que se ha ido aferrando a la consciencia colectiva de las personas como concepto de Ley del Karma. No es que todo aquello malo que me pase deba llamarse Karma, en sentido general. No puedo decir que todo lo negativo se denomine karma, porque el karma es algo mucho más allá. De hecho el karma está en todas partes y en todo momento. Por eso tampoco es fácil estar hablando del por qué nos generamos karma todo el tiempo…

INTERLOCUTOR: Por ejemplo, cuál es el karma que genero si mato un insecto o si mato un sapo…etc.

DAISY-EL: Precisamente porque no entendemos lo que es el karma. Si nosotros lo entendiéramos mejor no tendríamos que hacer ese tipo de preguntas, porque sería poco útil. Es como si habláramos del tiempo en estos términos: “Voy a gastar tiempo en realizar esto” o “Si yo camino este kilómetro hago tiempo” o, “si yo hago esta carrera universitaria entonces voy a gastar tiempo haciéndola”…es algo que sobra de evidente. ¿Se entiende lo que quiero decir? O sea preguntar si nosotros generamos karma es un absurdo porque karma es acción-reacción, es causa-efecto, o sea todo el tiempo permanentemente estamos generando karma, así sea matando un mosquito como estabas diciendo…

INTERLOCUTOR: Creo que todo parte de la preocupación que se le puede generar a uno al realizar ciertos actos, de ahí parte la intriga, nos preocupa lo que nos pueda pasar.

DAISY-EL: Porque nos preocupa mucho el karma negativo y no pensamos en el karma positivo, no pensamos que también haciendo acciones positivas generamos resultados positivos…

INTERLOCUTOR: Eso era lo que yo quería decir…

DAISY-EL: …que nos van a nutrir y nos van a ayudar a apuntalar nuestro camino hacia adelante. Cuando aprendemos, cuando logramos la meta de un proyecto, cuando logramos despertar la consciencia en alguien y encontramos una respuesta positiva en los demás, estamos generando un karma positivo. Pero los que están tan preocupados por el karma negativo preguntan siempre por él y lo generalizan como “karma”. Y es una preocupación que no debería existir porque tendríamos que concentrarnos en generar karma positivo. El karma negativo va a seguir existiendo mientras nosotros sigamos cometiendo errores en nuestros actos y que seamos incoherentes con lo que realmente somos.

Tomemos el ejemplo del mosquito que matamos. Si yo piso un mosquito, ¿por qué lo hago? El hecho es que estamos desconectados tanto de nuestro ser, de nuestra alma, que ni siquiera somos capaces de conectarnos y ser uno con ese bicho que estamos aplastando. Entonces desde ahí ya hay un karma negativo.

Pero lo que queremos transmitir con claridad es que no importa qué tipo de acto hostil cometamos sino el nivel de consciencia que nosotros tenemos al momento de cometer dicho acto, qué tan despiertos estamos nosotros en un momento presente para tomar decisiones, actuar y dar un paso adelante con consciencia, con coherencia de lo que somos; y si realmente somos fieles a los principios vitales que nos mueven como seres humanos íntegros o estamos solamente dormidos.

Hablamos de Amor y no tenemos ni idea que es el Amor, porque vivimos aplastando moscas… Si estamos hablando de la Unidad y nos sentimos totalmente aislados de otros seres y sentimos que el otro es nuestro enemigo y actuamos de acuerdo a eso, nos generamos karma negativo porque precisamente no tenemos esa coherencia espiritual. Si hablamos de Voluntad y solo hacemos los que otros dicen y no lo que nuestra consciencia nos dicta, nuestro corazón nos habla y no escuchamos; entonces desde ahí empezamos a generar ese karma negativo.

Es un asunto de acción, de creación de consecuencias nefastas que nosotros nos vamos tejiendo a medida que andamos el sendero de nuestra vida a causa de esa propia incoherencia. Entonces es importante entender eso, vuelvo y repito, segundo a segundo estamos creando karma en cualquier circunstancia de nuestra vida, hasta la más mínima. Por ejemplo yo estoy hablando en este instante y estoy generando un karma. ¿El resultado cuál será? La reacción de cada uno de los que escuchen esto. Ese va a ser el resultado, ese va a ser el karma, y como todo lo generado tiende a regresar a su punto de origen por ley de ritmo, esa reacción también la he de experimentar tarde o temprano; en algún momento alguien me dará un nuevo conocimiento para tener en cuenta en mi vida.

INTERLOCUTOR: ¿Y con el asunto de la reencarnación, también es lo mismo? Por ejemplo cuando se dice que los espíritus a veces tienen determinada misión por karma, cuando alguien decide reencarnar…

DAISY-EL: Todo eso amerita otra conversación aparte porque son temas que están asociados a otros conceptos diferentes. No es solamente el karma en sí.

Lo que es importante aquí es entender lo absurdo de preguntarse si hay karma o no hay karma, porque siempre hay karma, o sea que esa pregunta sobra. Si decides tener una misión y la asumes, es porque kármicamente te corresponde, como todas las cosas que te van a pasar. Siempre hay karma, siempre hay un resultado de acciones previas porque estamos actuando todo el tiempo, todo el tiempo. Ahora tal vez la preocupación mayor, y ésta si la voy a aclarar, es con respecto al nivel o al grado de ese karma negativo; porque lo que preocupa mayormente es el karma negativo que se pueda dar; porque obviamente el ser humano por naturaleza le teme al dolor, le teme a las “represalias” de la vida, que no son otra cosa que el resultado de nuestra acción inconsciente. No son represalias ni venganzas, ni es que cada uno merece esto o lo otro, por ser “malo” o “bueno”, no. No es un merecimiento, castigo o premio, sino una autogestión de la vida, es una autocreación, una autogeneración. Lo que pasa es que lo hacemos de manera inconsciente la mayoría de las veces, pero no deja de ser algo de lo cual cada uno debe ser plenamente responsable.

Ahora lo del nivel de consciencia tiene que ver con cómo asumimos esa responsabilidad, si nos hacemos cargo o no, o seguimos dormidos y pisando moscas sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo. Obviamente no es lo mismo pisar una mosca a salir a una cacería de venados simplemente para disfrutar viendo como sangran en el pasto…

INTERLOCUTOR: O para ver quién mata más, por “deporte” como se dice…

DAISY-EL: …pero lo peor no son los venados sino los mismos seres humanos. Porque se hacen cacerías de humanos también, en unas altas esferas, que ustedes ya saben de qué personajes puedo estar hablando.

INTERLOCUTOR: Me hace acordar a la película de Depredador…

DAISY-EL: Torturas de personas, creaciones humanas solamente para generar dolor y generar máquinas biológicas humanas para que se programen y puedan actuar y hacer diferente tipo de trabajos o simplemente para actos de placer.

INTERLOCUTOR: Claro, viene al caso como ejemplo el asesino de John Lennon.

DAISY-EL: Entonces además de hablar del tema de matar animales, si bien es algo tremendamente hostil, hay cosas que estamos haciendo con nuestros propios congéneres que están en un nivel de hostilidad mucho más elevado, mucho más elevado; más terrorífico de lo cual no quisiera ni siquiera mencionar porque es bastante doloroso y cruel y se nos escapa la posibilidad de comprenderlo, al menos a este nivel de consciencia que tenemos. Genera bastante controversia interior, no es fácilmente asimilable para seres que tenemos corazón blando, y que nos duele que hasta un ser pequeñito, un animalito, pueda sufrir. Que lo pensamos dos veces antes de pisar una hormiga.

INTERLOCUTOR: Es verdad, es verdad eso, sí.

DAISY-EL: Entonces hablar de esas hostilidades en esos altos niveles ya sería morboso. Pero es para que entendamos que existen este tipo de actos y que obviamente el karma negativo se presentará con más fuerza, con la misma intensidad nefasta con la que se generó la acción hostil. La energía que creas retorna a ti.

Porque no tiene que ver solamente con el tipo de seres a los que atacamos o dañamos. Ya se había explicado esto en otro momento –con el tema del Vegetarianismo-, que a mayor nivel de consciencia tenga el ser afectado, más daño podemos generarle. Es cierto, pero no es solamente eso. No es solamente porque se genera más daño que tenemos un mayor karma negativo, sino también el nivel de hostilidad que se generó desde el atacante, desde el que causa la acción negativa. Generalmente ambas cosas van unidas: daño generado y hostilidad del atacante. Casi siempre se emplea más ira matando a un ser humano que destripando una cucaracha. Ya el corazón está más petrificado y el alma está más perdida y más contaminada, cuando las “reservas” de odio son más grandes, y las emociones negativas lo suficientemente fuertes como para generar algo a un nivel de daño mayor. Entonces desde el interior ya viene generándose karma hasta con la intención, por eso ahorita hablaba lo de acciones y lo de pensamientos y emociones. Porque desde ahí ya empieza a gestarse el karma negativo. Muchas veces nosotros no alcanzamos a ejecutar una acción, pero generamos energía negativa desde nuestra intención y nuestro pensamiento, por ejemplo cuando a alguien se le desea lo peor, y eso también es algo negativo que genera su correspondiente karma. Porque a través de la fuerza del pensamiento y la energía que enviamos hacia el otro, estamos haciendo algo hostil sin muchas veces darnos cuenta.

INTERLOCUTOR: Ajah!, y dime, ¿no importa el motivo por el cual una persona actúa así? …que serían en todo caso sus engramas los que están actuando, no la persona.

DAISY-EL: Claro, precisamente por eso somos esclavos de nuestros engramas y nuestros problemas emocionales, porque ellos nos hacen caer en ello, nos hacen caer en ese error karmático.

INTERLOCUTOR: A ver, se me ocurre un ejemplo. Si hablamos de matar una persona en defensa propia porque si no lo hago me mata a mí…, y está el otro caso que mata a otra persona porque disfruta verla morir. Entonces diríamos “ah no, en el último la reacción kármica que va a tener sería peor” ¿Pero por qué sería peor? Esa persona está más enferma, ya que por un motivo disfruta la muerte de otro, o sea no es “el” el que está cometiendo esos actos. Hay algo que le pasa a esa persona que lo motiva a eso.

DAISY-EL: Vamos a explicar ahí dos puntos sobre el karma, recuerda que estábamos hablando de que el karma es una autogeneración de consecuencias. Hay dos niveles muy claros de cómo puede generarse el karma negativo: uno es el nivel de emoción /pensamiento, llamémosle nivel psíquico, y el otro es el nivel práctico o pragmático que es cuando ya aceptamos lo que el pensamiento y la emoción decretaron. Es decir, está aquel que le desea la muerte a alguien por ejemplo y está el que efectivamente ejecuta la acción de matarlo. Obviamente quien lo lleva a cabo en el plano físico tiene mucha más carga karmática, es decir, lo que puede concretar retorna con la misma fuerza concreta de dolor/aprendizaje.

INTERLOCUTOR: ¿Y no lo exoneran sus traumas-engramas?

DAISY-EL: A ver, los traumas no exoneran a nadie de las consecuencias de sus actos, porque de la misma manera que un bebé, si se cae de un décimo piso va a sufrir las mismas consecuencias que una persona que se tira a consciencia, de la misma manera una persona que no tiene consciencia de lo que hace por engramas o por lo que sea, va a generar el mismo tipo de consecuencias. Sin embargo, la persona que es consciente de lo que hace va a tener un karma mayor porque a mayor conciencia mayor es su responsabilidad. Un bebé no va a tener mucha conciencia de lo que hiso, ni siquiera de que perdió la vida; pero un ser consciente que se suicidó va a sufrir durante todo el trayecto de esa caída y cuando muera va a ser más consciente de lo que hizo por voluntad propia; eligió quitarse la vida, una oportunidad de vivir. Entonces el sufrimiento va a ser mayor en ese que tiene consciencia que en el que tiene una consciencia más dormida. ¿Me hago entender?

INTERLOCUTOR: Sí.

DAISY-EL: Por eso se dice que a mayor consciencia mayor responsabilidad, pero es eso, la carga del nivel de consciencia que se trae cuando sabemos que el acto que se hizo fue erróneo; el sufrimiento que se acarrea por eso es peor, porque se sigue alimentando a través de los sentimientos de culpa, y además de los sentimientos de culpa, de saber conscientemente cuáles son las consecuencias de eso que acabo de hacer.

Entonces el dolor emocional es mucho más fuerte y eso atrae consecuencias mucho más negativas, porque todo lo que emocionalmente nos cargamos en nuestra psique lo atraemos negativamente al mundo real, al mundo concreto.

Por eso hay personas que dicen “pero si lo que hizo fue terrible, ¿por qué a él no le pasa nada?” y bueno, será que la vida es más noble con esa persona porque lo hizo con poca conciencia. Y pasa eso, porque a las personas dormidas es como que la vida les da la posibilidad de darse cuenta; pero esto no significa que la Ley sea más laxa con él, sino que internamente la persona no está generando algo que acelere su karma negativo como le sucede al que tiene consciencia de sus actos y se da cuenta, o el que lo hace adrede (con alta hostilidad interior como el ejemplo que diste del que disfruta matando). Porque estos últimos tienen toda esa carga emocional negativa y por lo tanto atraen rápidamente todas esas consecuencias negativas a su vida.

Entonces todo parte del individuo, de la persona en sí, de cómo es su carga emocional o anímica, de qué manera cada persona va autogenerando consecuencias o resultados a esas acciones previas que realizó. Y a ese nivel es que el karma va a operar. Incluso más rápidamente que en otros momentos.

También se pregunta mucho la gente “y ¿por qué le sucede esto a tal persona que aparentemente es buena y no tendría que merecer tanto dolor?”. Por lo que acabo de decir precisamente; esa persona tiene una gran carga emocional negativa internamente. Entonces atrae con mayor fuerza los resultados karmáticos de sus acciones. Y hay otras personas que no son así, sino que sienten que están actuando bien sin ningún tipo de carga, entonces ese karma llega de manera más lenta; pero eso no quiere decir que no lleguen esas consecuencias.

Pero estamos hablando a ese nivel práctico o concreto, no del pensamiento. Como dijimos, hay dos niveles en los cuales el karma puede darse, pero se presenta con mayor carga y mayor fuerza cuando es resultado de acciones aplicadas en la materia, y ya no solo en el pensamiento. Porque el plano físico, material o concreto, es más denso y por ende se percibe o evidencia de manera más fuerte todo resultado.

Y por otro lado está lo que no vemos, y que está relacionado con muchos prejuicios, una forma de pensamiento dogmática que nos ha dejado corrientes como el judeocristianismo; hablamos de las corrientes espirituales religiosas mayormente que han inculcado aquello de que ciertos actos se consideran totalmente hostiles, como el matar, el robar; y otros actos amorales y que al cerrar esa puerta de lo que es un acto consciente o no consciente, se denuncian tajantemente sin hacer ninguna diferencia. De esta manera cierran la posibilidad de pensar que una persona que puede estar en un estado de integridad, sin tener traumas ni nada, verse obligado a actuar de una manera “amoral” por un principio superior; aunque esto solo pueda darse en un estado interior ideal, en donde no pueden haber emociones densas y por eso no hay sentimientos de culpa, cosa difícil ya que, al negarse la posibilidad de matar ni siquiera en defensa de la propia vida o la de otros, ya se genera un sentimiento de culpa por incumplir la norma socio-religiosa, aun cuando no exista otra solución y se realice sin odio alguno. En este caso, si tú estás entre la vida y la muerte por la amenaza de otro, entonces tú tienes que renunciar a tu vida porque no puedes matar. Eso es algo que enseña la religiosidad, porque como no se puede matar, cargamos un sentimiento de culpa muy alto que solo atrae más desgracia. Pero aquel que no tiene todos esos sentimientos de culpa y que obra totalmente guiado por concepciones superiores como la bondad –bien común–, el Amor, la Justicia y sabe por qué hace lo que hace, no tendría por qué acarrearse ese karma negativo. El asunto es que casi ningún ser humano de la superficie está a ese nivel de conciencia y por eso entre menos daño haga mucho mejor.

INTERLOCUTOR: Comprendo.

DAISY-EL: Y ahí está la diferencia entre lo que tú decías sobre el matar por “necesidad”, así entre comillas. Porque habría que ver de qué nivel de consciencia estamos hablando.

INTERLOCUTOR: Claro. Matar por necesidad por ejemplo aquella persona que no tiene para comer y va y mata una gallina o algún otro animal para alimentarse él o sus hijos, su familia.

DAISY-EL: Ese puede ser un ejemplo.

INTERLOCUTOR: O un animal que no tiene cura y está por morir, como sucede a veces con las mascotas, y uno lo mata por compasión.

DAISY-EL: Claro, este tipo de cosas son las excepciones a esa regla de no matar, pero que no se dicen y se hacen porque a veces se tiene el prejuicio moral de que no se debe hacer. ¿Y cuál es la diferencia básica ahí? La actitud y la carga de consciencia positiva que se tiene cuando se hace ese acto. Cuando uno lo está haciendo por amor y no por rechazo, miedo o por odio, porque no estás alimentado de sentimientos de venganza ni nada de eso, se está actuando totalmente limpio de eso.

Lo podemos hacer a un nivel inferior claro, por ahora, porque nosotros no estamos suficientemente limpios psicológicamente ni elevados espiritualmente como para decir “bueno entonces yo mato a mi enemigo porque yo lo amo y lo estoy liberando”. No. Eso en otros tiempos existió. Incluso algo de eso se veía en las guerras verdaderamente santas y antiguas por ejemplo en la cultura oriental. El sentido del honor, de poder respetar códigos, de poder defender la cultura, la familia, defender la sociedad de los enemigos que venían a destruir y a acabar con todo y lo que ellos simplemente estaban haciendo era defender su integridad, defender su cultura, su honor como principio de vida: “Yo soy un ser espiritual, por lo tanto yo hago respetar este templo sagrado que es mi vida y mi cuerpo y no voy a permitir que llegue cualquiera y me atraviese una espada y yo quede como el gran mártir”. No. Yo me defiendo, y si llego a matar a ese enemigo, aunque no quisiera hacerlo y no me deja otra escapatoria, lo debo hacer. Porque detrás de mí están mis hijos y toda mi cultura y todo mi pueblo al que debo defender.

Y ese era el concepto de la verdadera guerra que se tenía en el pasado, en las antigüedades más remotas de la humanidad. Y quedaba algo de ese germen de que incluso si había que matar al enemigo había que hacerlo también por compasión, con espada de plata para romper su astral e incinerar su cadáver para liberarlo energéticamente de parásitos creados en su pasada encarnación. Y se hacía porque se sabía que el otro estaba haciendo algo que no debía hacer y lo estaba dañando más a él mismo que a uno mismo. Porque ¿qué podían hacer si el otro no se retractaba y atacaba enceguecido?, ¿perder una vida buena, una vida sana por otra que no lo es?, en esos tiempos se anteponía la vida del bondadoso a la del malhechor. Y si nosotros éramos justos, teníamos justicia interior, ¿qué era lo correcto? Esa era la gran pregunta. Entonces solamente el que tiene eso como esencia, esa claridad interior, ese sentido de justicia verdadero, no anda dejándose matar por cualquiera. No es así como funciona. Es capaz de defender su vida y es capaz, si es necesario, de matar a ese enemigo sin tener porqué sentir odio por él, que es un tema diferente. No lo hace por querer arruinarle la vida controlándolo, como se hace en las guerras actuales, que es un sentimiento de competencia, de rechazo, de oportunismos, de sentimientos muy negativos; que son roles egoicos que están abundando en nuestras decisiones con respecto a la vida de los otros.

En ese sentido, la decisión sobre la vida del otro se toma de una manera muy consciente teniendo en cuenta ante todo el respeto de la vida propia y de lo sagrado que estás defendiendo, pero hoy todo eso se ha perdido.

INTERLOCUTOR: Vamos a ir terminando con esta sola pregunta que queda…

DAISY-EL: Y por ahora es muy difícil que existan personas que puedan llegar a ese nivel, son muy pocos los que tienen ese nivel ahora de espiritualidad y de capacidad de conexión espiritual como para tener que hacer algo así sin que realmente intervengan las emociones negativas y razones equivocadas para actuar, sin que generen karma negativo.

Vuelvo y repito, sí hay aspectos en lo básico como los ejemplos que pusiste en los que eso aún puede aplicarse, cuando desafortunadamente no tenemos más que comer y tuvimos que matar a un animal o un insecto nos está haciendo daño, o puede hacerle daño a un hijo un insecto peligroso, pues tenemos que matarlo. Ese tipo de cosas son diferentes a todas las otras que están inundadas de emociones negativas como ya explicamos anteriormente.

INTERLOCUTOR: Me quedaba una sola pregunta sobre la acción-reacción, por ejemplo espíritus como Gandhi, Luther King, etc., que siempre lucharon por la paz, ¿por qué murieron asesinados? ¿Qué sucede allí?

DAISY-EL: Tiene que ver con lo que acabamos de explicar. Por eso digo, es difícil encontrar seres que hoy en día tengan esa integridad y esa consciencia espiritual tan plena que sean capaces de defender el templo sagrado de sus cuerpos y sus almas en pos del beneficio común. No lo hacen, generalmente prefieren irse por el camino del mártir, porque es lo que está grabado ahora en el inconsciente colectivo. Y otros aun cuando lo intentan o no pueden defenderse por las circunstancias, no lo logran porque también su propio karma negativo los alcanza. Nadie es trigo limpio a menos que este logrando la Ascensión.

INTERLOCUTOR: Gracias.