¿TUVO SEXO EL HIJO DE DIOS?

Quien perciba en el título de esta nota un tufillo a ironía tendrá razón, porque en realidad hablar de la sexualidad de Jesús es, en primer lugar, un tema totalmente superfluo, tal como lo puede ser hablar del sexo de cualquier matrimonio. En segundo lugar, es también una ironía porque Jesús, cuya divinidad fue un invento de la Iglesia para sus propios fines, como todo rabí estaba casado, y en su caso con María Magdalena (María de Betania).
En otras palabras, por si no se ha entendido, Jesús conoció las delicias del sexo, tal como lo permite conocerlas la institución del matrimonio con la mujer que uno se ha casado.
La razón de que en los textos bíblicos no se mencione su estado de casado es por la misma razón de que en los textos religiosos no se mencione el estado de soltería del Papa. Es decir, así como se da por sabido que los Papas no se casan, así también se da por sabido que los rabí se casan. No se concibe un Papa casado ni un rabí soltero. ¿No sería superfluo, entonces, mencionar expresamente lo obvio?
La referencia a que Jesús estaba casado con María Magdalena también fue suprimido por la Iglesia para sus propios fines. Jesús, en concreto, ni hijo de Dios ni célibe. ¿Se entiende?
Las famosas “Bodas de Caná”, en las que Jesús “convirtió” el agua en vino (en realidad, el “milagro” fue que hizo agregar agua a las tinajas vacías y revolver el mosto depositado en el fondo) , fueron precisamente las bodas de él con María Magdalena.
Hay un pasaje bíblico cuya interpretación la Iglesia ha tergiversado adrede para ocultar no solo el casamiento de Jesús con María Magdalena, sino también el de su descendencia.
Cuando Jesús estaba en la cruz dijo unas palabras sobre las cuales hubo mucha controversia: “Madre, he ahí tu hijo; hijo he ahí tu madre”. La Iglesia las atribuyó a que se las dijo a su madre y en referencia simbólica a Juan Zebedeo, para alejar la idea de que en realidad se las dijo a su esposa, María Magdalena, que ignoraba en ese momento que estaba embarazada. Fue una especie de presentación de ambos.
Hay que decirlo con todas las letras, a estas alturas de las cosas, la figura de Jesús no pasa de ser una invención de la Iglesia.
Veamos este texto que pone las cosas en su justa medida:
http://ateismoparacristianos.blogspo...imonio-de.html
LAS BODAS DE CANÁ. EL MATRIMONIO DE JESÚS CON MARÍA MAGDALENA
“Siendo Jesús la máxima figura del Cristianismo se lo dotó astutamente con aquellas supuestas virtudes de perfección que los creyentes esperan de él.
“Extrañamente, se suele asociar como una virtud mayúscula el ser célibe y no tener deseos e instintos sexuales. Ésta es la razón de que a Jesús se lo supusiera soltero, que nunca había tocado sexualmente a una mujer y menos aún que se había casado.
“Lo cierto es que Jesús nunca dijo nada que favoreciese el celibato; al contrario, en varias ocasiones aplaudió y apoyó la vida en pareja: Mateo 19, 4-5 (4 Él, respondiendo les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo. 5y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?). Éstos versículos dejan notar la aprobación de la vida en pareja por parte de Jesús Y si Jesús no predicó el celibato, tampoco hay motivo para suponer que lo practicara.
“En la Biblia nunca se menciona que Jesús estuvo casado, pero tampoco lo niega. Hay varios factores que llevan a concluir que Jesús estuvo casado.
“En primer lugar, el estar casado en la comunidad judía, no solo era común, sino que es obligatorio. Salvo entre ciertos Esenios de ciertas comunidades, el celibato era condenado vigorosamente. Durante las postrimerías del Siglo I un autor judío incluso comparó el celibato deliberado con el asesinato y, al parecer, su actitud no era única. Y para un padre judío encontrar esposa para su hijo era tan obligatorio como encargarse de que éste fuera circuncidado.
“Si Jesús no estaba casado, el hecho hubiera sido sumamente notable. Le hubiera apartado del resto de sus contemporáneos. De haber sido así, es de esperar que como mínimo uno de los evangelios haría alguna referencia a tan marcada desviación de la costumbre. Si Jesús era tan célibe como afirma la tradición posterior, es extraordinario que no haya ninguna alusión a tal celibato. La falta de tal alusión decididamente sugiere que Jesús, en lo que se refería al asunto del celibato, se ajustaba a los convencionalismos de su época y su cultura, sugiere, en suma, que estaba casado.
“Es sumamente improbable que Jesús no se casara mucho antes del inicio de su ministerio público. Si hubiera insistido en su celibato habría armado gran revuelo, una reacción que hubiese dejado algún rastro. Así, pues, el hecho de que en los Evangelios no se hable del matrimonio de Jesús es un buen argumento, no contra la hipótesis de tal matrimonio, sino a favor de ella, puesto que, en el contexto judío de la época, la práctica o la defensa del celibato habría sido tan insólita que hubierse llamado la atención y atraído muchos comentarios.
“Jesús era conocido con el nombre de `’rabí’. Lo cual induce a pensar que se sometió a algún tipo de preparación rabínica oficial y que era reconocido oficialmente como rabí. Pero si Jesús era un rabí en tal sentido estricto, su matrimonio no hubiera sido probable, sino virtualmente cierto. La ley mosaica de los judíos es bien explícita al respecto: ‘Un hombre soltero no puede ser Maestro’ “.
.
Concretando el tema de la sexualidad de Jesús debemos suponer, habiendo contraído matrimonio e incluso habiendo tenido descendencia, que fue un hombre en todo el sentido de la palabra, con todo lo que esto significa para alguien casado, además de buen esposo y buen padre, claro está.
También hay que poner de presente, aunque esto es más que obvio, que él no tuvo ninguna responsabilidad en el hecho de que le endilgaran ser el único hijo de Dios y para colmo soltero, máxime que si hubiera sido célibe se habría contradecido a sí mismo porque él dijo claramente que no había venido a violar la ley, sino a cumplirla.
De cualquier manera, estas cosas Jesús las advirtió cuando dijo que vendrían lobos disfrazados de ovejas que hablarían en su nombre.