Así es, querido Watson, la línea curva es tan válida

como la línea recta, pero la distancia más corta

entre dos puntos siempre será la línea recta…

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LOS PUNTOS SOBRE ÍES

CLARÍN

MUNDO UGANDA

En Uganda, prohibieron por ley la homosexualidad

Así lo dispone una severa norma aprobada por el Parlamento. Prevé prisión perpetua para los gays y penas de hasta tres años de cárcel para quien oculte su identidad. Duras críticas.

http://www.clarin.com/mundo/Uganda-prohibieron-ley-homosexualidad_0_1051694951.html



PERIÓDICO DE UGANDA PIDE MATAR A HOMOSEXUALES

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Es increíble que a estas alturas del siglo XXI todavía tengamos que ocuparnos de la homosexualidad para criticar la decisión de Uganda por criminalizarla. Estas cosas solo son posibles a causa de la ignorancia, que ya sabemos que es la raíz de todos los males.

Lo primero que hay que dejar en claro es que se ataca a la homosexualidad sin saber su verdadero origen, y se parte de la base de que se trata de una perversión de la sexualidad. En otras palabras, el homosexual –según el pensamiento retrógrado– es alguien al que hay que castigar porque en lugar de tener inclinaciones sexuales “normales” prefiere tenerlas “anormales”.

En realidad, la homosexualidad no es una perversión de la sexualidad, sino un mero desvío de sexualidad normal. Pero decir que es un desvío de la sexualidad normal no significa otra cosa que decir que es un desvío de la sexualidad normal. O sea, así como existe la línea recta, también existe la línea curva, y ambas son válidas. La perversión, en todo caso, sería pretender que el camino más corto entre dos puntos es la línea curva y no la línea recta. La homosexualidad, no obstante su anormalidad, es tan válida como la heterosexualidad porque forma parte de las experiencias de la vida a las que el propio espíritu se somete libremente.

Repito esto para que no quede ninguna duda: es el propio espíritu el que decide si encarna para tener experiencia como heterosexual o como homosexual.









La Tierra es un lugar donde predominan las imperfecciones. Así, existen personas con dos cabezas, o tres piernas, o que pesan 500 kilos o que son delgadas como un alfiler, y así podríamos seguir hasta el infinito. Y nadie diría que una persona con dos cabezas, o tres piernas, o que pesen 500 kilos, son “normales”. Que ellos eventualmente se sientan ”normales” es harina de otro costal, pero definitivamente no lo son.

Y a la misma conclusión hay que llegar cuando se habla de la homosexualidad: la homosexualidad es una anormalidad, siendo la heterosexualidad la normalidad. Aducir lo contrario, eso es hipocresía, y es lo que trae todos los problemas.

No hay nada malo o discriminatorio en señalar como anormal lo que es anormal, tal, por ejemplo, si sostenemos que el coito vaginal es lo normal y el coito anal es lo anormal, porque la vagina es un conducto de entrada y el ano un conducto de salida. El hecho de que algunos usen el ano como conducto de entrada no cambia el hecho de que es un conducto de salida.

Veamos mi propio caso de anormalidad. Soy obeso, pelado, desdentado, con gran panza, y por supuesto, como toda persona entrada en años que se precie, tengo la próstata agrandada, y elevados el colesterol y la presión. Y no sé cuántas cosas afecciones más. En este sentido, como es obvio, no podría catalogarme de “normal”, porque la persona normal es la persona sana, la que carece de esas afecciones, y no la enferma. Por eso el propósito de la Medicina es llevar a las personas hacia la salud, o sea a la normalidad. Harina de otro costal es el hecho de que casi todas las personas de mi edad tengan esas dolencias.





Si alguien me preguntara si estoy más cerca de Brad Pitt, el conocido actor, o de Quasimodo, el famoso jorobado de Notre Dame, yo respondería categóricamente que de Quasimodo. Y si me preguntaran si estoy orgulloso de ser parecido a Quaimodo en lugar de parecerme a Brad Pitt, respondería que en absoluto… ¿Cómo voy a estar orgulloso de mi anormalidad? Pero tampoco estoy abatido por ella. Y con esto quedaría respondida la pregunta sobre si saldría a la calle a pregonar mi orgullo por ser deforme, y si fuera gay por ser gay. ¿Por qué razón tendría que salir a la calle a pregonar lo orgulloso que estoy de ser gay –si lo fuera–, que sería lo mismo que pregonar el orgullo por no ser normal?

Ser gay es una de las alternativas de la encarnación que existen para los espíritus respecto de la inclinación sexual, y solo tiene algo de malo, si en realidad lo tiene, cuando es el resultado de una enfermedad, por ejemplo a causa de engramas que inducen a esa conducta. Recuérdese que un engrama es similar a una orden hipnótica de alto poder, de modo que eliminado dicho engrama la persona deja la inclinación homosexual y vuelve a la normalidad, es decir, a la heterosexualidad. Por supuesto que no estamos hablando de los métodos disparatados de la Psiquiatría (léase al pie el link “Desorden de identidad sexual”).

En muchos casos la homosexualidad ha sido inducida por la programación MK ULtra, en cuyo caso también es posible la desprogramación (léase al pie el link “Desprogramación de las víctimas MK Ultra”).

En este mundo de imperfecciones, en lugar de aceptarlas como lo que en realidad son, es decir, un factor de aprendizaje, que por algo uno las tiene, hacemos todo lo contrario, salimos a la calle a gritar nuestro orgullo por ser imperfectos. ¡Por favor!



Muchas veces hemos escuchado pregonar “orgullos”, de ser policía, de ser sacerdote, de ser pobre, de ser rico, de ser hombre, de ser mujer, de ser gordo, de ser pelado, de ser oficinista, de ser barrendero y también de ser gay. ¿Estamos todos locos?

¿Cuál es la definición de orgullo? En la acepción que nos interesa es “exceso de estimación propia; arrogancia”. Yo soy heterosexual y no estoy orgulloso de serlo. Simplemente lo soy. Y de la misma forma que los heterosexuales no salen a la calle a gritar su orgullo por ser heterosexuales no veo por qué un homosexual necesite salir a la calle a gritar su orgullo de ser gay. Uno es lo que es y punto, y no tiene por qué sentir ningún orgullo por ello ni tampoco pregonarlo por haber nacido siendo lo que es.

Por supuesto que no estamos criticando las marchas de protesta que puedan organizar los gays: es más, las propiciamos si tienen razón. Pero no es de esto de lo que estamos hablando.



Es una suerte que las marchas por el orgullo gay no hayan cundido, porque de lo contrario veríamos marchar por las calles a la gente con dos cabezas o tres piernas o tres senos gritando lo orgullosos que se sienten de ser como son.



Es muy probable que las marchas por el orgullo gay estén dirigidas contra los heterosexuales, para refregarles en la cara la homosexualidad en venganza de tantas persecuciones. En este caso serían los propios heterosexuales los que han provocado esa reacción. Pero eso no justifica las marchas por el orgullo gay, que siguen siendo pura tontería.

Reitero, para que no se me malinterprete, que algo distinto y válido son las marchas de protestas que los homosexuales hagan en defensa de sus derechos, pero dejando de lado el supuesto orgullo gay, porque esto los ridiculiza.

Aclarado este punto, vamos al siguiente. Uno nace homosexual de la misma forma que nace heterosexual, dependiendo, como ya adelantamos, de las experiencias que cada espíritu quiera o necesite tener, karma de por medio, claro está. En este caso podríamos hablar de “homosexualidad de origen genético”. No es curable.



Pero también la homosexualidad puede adquirirse después, es decir, como también ya señalé, a causa de engramas. El quirófano es el sitio más peligroso en este sentido, ya que todo lo que conversan los cirujanos y las enfermeras se graba en las células del paciente como órdenes hipnóticas de alto poder porque está presente el dolor, que es el que le da mayor compulsión a dichas órdenes. Y esas conversaciones puede contener, por azar, sugestiones poshipnóticas que más tarde inclinen al paciente a la homosexualidad.

En este caso, la homosexualidad sería una enfermedad porque tiene origen en la psiquis y es curable. Incluso la homosexualidad puede tener origen en un engrama prenatal y también es curable.

Tampoco hay que olvidar de poner sobre el tapete que un espíritu puede decidir nacer siendo homosexual como misión, es decir, para aprendizaje de otros. Por ejemplo, todos los que han votado esa ley en contra de la homosexualidad en Uganda con toda seguridad encarnarán en el futuro para aprender la lección consiguiente, sea como gay ellos mismos o quizás tendrán un hijo con esa inclinación.

En concreto, a lo que me quiero referir es que la homosexualidad es una de las tantas imperfecciones que existen en este mundo y son respetables como cualquier imperfección que se encuentre por allí, especialmente porque ha sido una decisión del propio espíritu antes de encarnar. Pero nadie debería sentir orgullo por ello y menos pregonarlo públicamente.



Y termino esta nota aquí porque me han invitado a la marcha por el orgullo de ser deforme…

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NOTA DE DENYSE GÓMEZ

Hola Horacio:

Yo también he tenido amigos gay, y me agradan mucho, son excelentes personas, a menudo serviciales y generosas porque es parte de la personalidad que necesitan tener para superar el maltrato y la discriminación a la que son sometidos, necesitan aumentar su autoestima bajo ciertos aspectos de su personalidad. Incluso el orgullo gay no es más que un rol del ego que de alguna manera los “protege” –mecanismo de defensa– de la agresión del medio social, de personas intolerantes e incapaces de comprender con amor su condición. Cuando dije que encarnaban para encausar su energía sexual, me refería a que era su tarea principal, pero no quiere decir que no puedan prestar servicio, de hecho lo necesitan para reconciliarse con la sociedad que injustamente los rechaza.

No se trata de tratarlos como un fenómeno, su condición no es una abominación de la naturaleza, es simplemente un transtorno como cualquier otro. Decir que no es natural, simplemente significa que está fuera de lo que las leyes universales expresan en condiciones ordenadas y coherentes; pero lo antinatural sucede todo el tiempo en otras situaciones en este planeta. No es natural la violencia, sino una consecuencia desviada del natural principio del Amor, aún cuando existan animales que agreden a otros por territorio o por alimento, y parezca natural como lo han hecho pensar; en realidad estamos en un mundo donde lo común es normal, pero no siempre es así. En este mundo las cosas suceden de manera antinatural en muchas ocasiones. El mismo ser humano es una especie que ha sido degradada genéticamente y lo mismo ha pasado en otros reinos o seres de la naturaleza, pero las leyes espirituales son mucho más elevadas y perfectas y por ellas debemos guiarnos.

Existen transtornos de ansiedad, de persecución, de inseguridad permanente, reactivo-agresivos, etc. La homosexualidad es uno más de tantos. Hay muchas maneras en que nuestra psique se desvía de lo sano, porque estamos llevando el peso de traumas pasados y porque hemos cometido errores en vidas pasadas y las condiciones o transtornos que tenemos en el presente son solo el resultado de esos errores o desviaciones. Esto nos sucede a TODOS. En el caso de la homosexualidad está relacionado con el uso incorrecto de la energía sexual en el pasado que generó una especie de contagio e identificación con roles o parásitos del sexo opuesto y que al reencarnar con ellos en la siguiente vida se genera la distorción de identidad con el género con el cual se nace. Cada transtorno tiene causas similares, es decir, hay una carga de engramas y mantenimiento de roles o parásitos psíquicos de los cuales no pudimos liberamos sino que se reestimulan en posteriores vidas dando lugar al conflicto.

El conflicto del homosexual es un conflicto de falta de identificación con el género con el cual se nace. Esto genera confusión del rol masculino o femenino y puede reafirmarse o superarse, depende de la educación recibida. Los conflictos con la madre y/o el padre son reestimulantes muy poderosos, pero hemos tenido casos en los que una adecuada orientación y comprensión de vivencias pasadas han enrutado la identificación; en otros, en cambio, no se logra porque la resistencia a estos roles materno y paterno es muy alta y la persona no puede sanarlos, aun cuando sepa la causa. Hay de todo.

Por eso al homosexual se le debe tratar con respeto, con tolerancia y comprensión, de la misma manera en que se trata un heterosexual con cualquier otro transtorno, porque repito: todos los tenemos, solo que son de otro tipo.

Espero que con esto haya sido más clara para entender esta condición sin caer en la tendencia de victimizar al homosexual o normalizarlo. Condiciones anormales tenemos la mayoría.

Saludos

Denyse Gómez.

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LECTURAS COMPLEMENTARIAS

Desorden de identidad sexual

http://horaciovelmont.org/desorden-de-identidad-sexual/

La verdad sobre Sodoma y Gomorra

http://gruporuanel.com/sodoma-y-gomorra/

Desprogramación de las víctimas MK Ultra

http://horaciovelmont.org/desprogramacion-de-las-victimas-mk-ultra/