UNA EXPERIENCIA CON EL E-METRO

por Horacio Velmont

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SI DIOS NO CASTIGA, ¿QUIÉN LO HACE?

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Mucho se ha hablado de que el mundo es un espejo, y que si hacemos el Bien, el Bien nos vuelve, y que si hacemos el Mal, el Mal también nos vuelve.





Esto es muy cierto, pero también hay que reconocer que es una verdad expresada de modo muy lírico, como eso de que ”la siembra es libre, pero la cosecha obligatoria”, o “quien siembra vientos recoge tempensades”, o “el que a hierro mata, a hierro muere”. Todas expresiones que tratan de expresar que “el que las hace las paga”.

Más allá de que se haya señalado que de lo que se trata es aprender la lección, el Karma no es la Ley del Talión, es decir, la ley del “ojo po ojo”, pero a veces se le parece mucho.



Pero a lo que en realidad quiero referirme es a que no hay necesidad de esperar a desencarnar para recibir lo que tengamos que recibir de acuerdo a nuestra conducta en el plano físico, ya que hay una forma más expeditiva de comprobar que lo recibimos aquí y ahora. Que no es un castigo sino una consecuencia de la Ley de Causa y Efecto.



En otras palabras, si uno pone las manos en el enchufe y la electricidad le da un sacudón, no puede decirse que ha sido castigado o que ha recibido lo que merecía, salvo en sentido metafórico, sino que ese sacudón ha sido la consecuencia lógica de haber puesto los dedos en el enchufe: causa-efecto.



La pregunta del millón, entonces, es: ¿Qué sucede con nosotros si cometemos un acto hostil? Por ejemplo, si con un gomero lastimamos o matamos a un pajarito. ¿Sucede algo o no sucede nada y todo queda como si nada hubiera ocurrido?

En realidad, cuando uno comete un acto hostil, es posible averiguar qué daño hemos recibido nosotros mismos a causa de ese acto hostil. Recordemos lo que hemos dicho de que el mundo es un espejo que nos devuelve el Bien o el Mal que hagamos.



En Cienciología existe un aparato llamado “E-Metro”, que es la abreviatura de “Electropsicómetro”. Se trata de un aparato que tiene un cuadrante y una aguja capaz de medir la carga que tengamos en nuestra mente reactiva a causa de los actos hostiles que hemos cometido.

¿Cómo funciona este aparato? Yo voy a relatar mi experiencia, que no dejará ninguna duda de que es posible no solo recordar los incidentes de nuestra vida en la que hicimos algún daño sino también saber la carga reactiva que contienen. Por supuesto, el aparato también ayuda a eliminar dicha carga (cuando la carga desapareció la aguja flota).



La primera vez que entré en una organización de Cienciología pedí que me demostraran el funcionamiento del E-Metro. El auditor me pidio que me pellizcara en el brazo y luego que lo hice y de esperar algunos minutos me dijo que tomara las latitas con las manos y que repasara mentalmente el pellizco.

Para mi sorpresa, cuando retorné al momento en que me estaba pellizcando, la aguja se movió mostrando la carga que yo mismo me había implantado en el organizmo (a nivel celular).



Para la siguiente experiencia el auditor me preguntó si alguna vez me había copiado en el colegio. Cuando trataba de hacer memoria el auditor exclamó: “¡Eso es!”. Esta expresión significa que la aguja se había movido indicando carga o, dicho de otra manera, el aparato había encontrado el incidente en que me había copiado antes de que yo lo recordara. Es una peculiaridad del E-Metro el adelantarse de esta forma. Digamos que es un aparato “pre-conciencia”.



Segundos después recordé el incidente que indicaba la aguja y me vi cómo había escrito en la mano algunos datos que luego vertía en al papel del examen.

Como fácilmente se puede deducir, el aparato me estaba diciendo claramente que ese acto aparentemente inocente de copiarme me había perjudicado de inmediato, no en ningún Más Allá, sino ya. En el momento preciso en que me estaba copiando, yo mismo, aunque sin saberlo, ya estaba recibiendo las consecuencias de mi acción. Si hablamos metafóricamente, yo mismo me estaba castigando.



Quien ha leído hasta aquí ya tiene que estar deduciendo que si un simple y aparentemente inocente acto como el de copiarse en la escuela implanta carga en nuestro organismo, cuánto más grave podrá ser el hecho de torturar o matar a alguien.

A pesar de que yo ya me había convencido de los alcances del E-Metro, el auditor quiso sorprenderme aún más pidiéndome que hiciera mentalmente el recorrido que había hecho antes de llegar a la sede de la organización, es decir, desde que salí de mi domicilio hsta que entré.



El pedido no dejó de extrañarme porque, que yo recordara, no me había sucedido nada fuera de lo normal, ya que se había tratado un viaje corto y rutinario, la mayor parte en colectivo, pero cuando pasé, siempre con el pensamiento, por la esquina de las calles Lavalle y Cerrito –la sede en esa época se encontraba a unos metros de allí– el auditor exclamó nuevamente el consabido “¡Eso es!”.



¡Vaya!, le dije asombrado, si allí, en esa esquina, nunca me sucedió nada. Bueno, me respondió, la aguja marcó carga, de modo que allí hay algo que te ha sucedido y que tu mente no quiere recordarlo porque es doloroso.

Escéptico le pedí repetir la experiencia y sucedió lo mismo: la aguja en el mismo lugar marcó carga. Hice una tercera y ùltima experiencia, pero en este caso me demoré en pasar con el pensamiento por esa esquina mientras el auditor guardaba silencio. Finalmente, ya un poco cansado, pasé con el pensamiento rápidamente por ese lugar y el auditor volvió a exclamar: “¡Eso es!”.



Me retiré de la organización intrigado, porque la averiguación de lo que me sucedió en ese lugar se hace en lo que se denomina “auditación”, que es un proceso desarrollado por L. Ronald Hubbard para eliminar la carga de los incidentes y así liberar la mente y que retorne a la cordura.

No lo pude recordar y finalmente me fui a dormir. Me desperté alrededor de las dos de la mañana con un fuerte dolor de cabeza, y cuando estaba en la cocina tomando algunos mates recordé el suceso. En esa esquina me había despedido para siempre, fue la última vez que la vi, a una persona muy querida. Según supe después, este incidente era un “engrama de emoción dolorosa” y la experiencia con el E-Metro lo había activado y traído a la superficie.



Estas experiencias que he relatado demuestran que existe, además de la mente analítica o consciente, otra mente, denominada reactiva, que registra los incidentes de nuestra vida y nos provoca daño. Y más aún si se trata de actos hostiles cometidos en contra de nuestros semejantes.



Si el simple acto de copiarnos en el colegio ya registra carga, cabe preguntarse, reitero, cuál será la cantidad de carga cuando se trate de graves actos hostiles.

Concluyo aquí esta nota con la sugerencia de que antes de cometer algún acto hostil, no solo contra nuestros semejantes sino también contra nosotros mismos, lo pensemos dos veces.

Y también pensemos que al desencarnar no nos liberaremos de esa carga, sino que nos la llevaremos puesta, si se entiende a qué me refiero. Pero esto es harina de otro costal y no forma parte de esta nota…

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NOTA DE HORACIO VELMONT

¿Qué sucedería si en una sociedad dada sus habitantes supieran, desde que van a la escuela, que nuestros actos malos tienen consecuencias inmediatas? ¿No se verían bastante tontos y recapacitarían seriamente antes de cometer un acto hostil sabiendo que es algo similar a que un nadador se cargara de plomo? En mi opinión no sería la “panacea universal” contra la violencia, pero sin duda alguna ayudaría mucho. Desde ya que lo ideal sería la eliminación de los engramas, pero la posibilidad de esto estaría más bien en un futuro lejano.

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LECTURAS COMPLEMENTARIAS

Mente reactiva y programación MK-Ultra

http://horaciovelmont.org/mente-reactiva-y-programacion-mk-ultra/

Desprogramación de las víctimas MK-Ultra

http://horaciovelmont.org/desprogramacion-de-las-victimas-mk-ultra/

¿Por qué se ataca a Cienciología?

http://horaciovelmont.org/por-que-se-ataca-a-cienciologia/

Carta abierta a Pablo Salum, perseguidor de Cienciología

http://horaciovelmont.org/carta-abierta-a-pablo-csalum/

Daltonismo y dislexia

http://horaciovelmont.org/daltonismo-y-dislexia/

¿Cristina padece del síndrome de Hubris?

http://horaciovelmont.org/cristina-padece-del-sindrome-de-hubris/