El artículo al que se refiere esta leyenda es en realidad un gabinete para guardar vinos, y que presumiblemente se utilizó para atrapar en su interior a un demonio de origen judío llamado Dybbuk, este es un espíritu maligno capaz de poseer otras criaturas, y se cree que es el alma en pena de un muerto.
La palabra dibbuk se deriva del hebreo דיבוק que significa “adhesión”, el Dybbuk se adhiere al cuerpo de una persona viva y lo habita para tomar una segunda oportunidad de cumplir la misión que tenía en vida. Supuestamente abandona al anfitrión una vez que ha llevado a cabo su objetivo, a veces siendo exorcizado por alguien calificado. Se dice que los dybbuks escaparon del Gehena, término hebreo traducido algunas veces como “infierno“, o que fueron expulsados de el por cometer delitos tan graves que ni ese sitio podía admitir sus almas.

Esta caja y su terrible inquilino fueron vendidos a través de EBay por tan solo 208 dólares. Un precio muy módico para adquirir un demonio.

La leyenda sobre la caja se remonta a finales de la Segunda Guerra Mundial cuando su propietario original, un sobreviviente del holocausto polaco, huyó a España y luego a EUA. Tras la muerte de la mujer que la poseía en 2001, su nieta vendió la caja a un empresario llamado Kevin Mannis de Oregón, sin ocultar el hecho de que el gabinete estaba embrujado y no debía abrirse. Ignorando tal historia, el hombre la llevó hasta el sótano de su negocio de antigüedades, y los fenómenos paranormales empezaron, las luces se apagaban, las puertas se bloqueaban, se escuchaban terribles sonidos provenientes del sótano, se percibían olores de orina de gato y flores, y una sombra corría por los rincones.

Cuando Kevin regaló la caja a su madre, todos estos eventos llegaron a su fin, pero la pobre señora sufrió un derrame cerebral. Consiente de su error, Mannis intentó deshacerse de la caja, hasta que finalmente logró venderla a través de EBay en 2003, el mejor postor fue Losif Nietzke, al ofrecer 140 dólares. Durante el tiempo que este la tuvo en su poder, aparte de confirmar los fenómenos dichos por el anterior dueño, también experimentó infestaciones de insectos, mal funcionamiento de aparatos electrónicos, una especie de manchas oscuras verticales, fuegos, y el olor a amoniaco proveniente de la caja. Así que nuevamente la puso a la venta a través de EBay, para ser adquirida por Jason Haxton, un curador de un museo en Missouri, quien no cree mucho en la historia extraña de la caja Dibbuk, y escribió un libro donde detalla sus vivencias.

Lo curioso en este caso, es que todos los dueños afirman que mientras tenían la caja, padecían de extrañas pesadillas en las que una horrible anciana se paraba junto al gabinete.

La leyenda de la Caja de Dibbuk se volvió tan popular, que su historia se usa como base para la película “The Possession (El origen del mal)”, producida por el maestro del terror Sam Raimi.